abril 05, 2016

El engaño verde

Para el final de la década de los años ochenta, La Organización de las Naciones Unidas hizo presente y publica su postura frente a lo que ellos denominaron, desarrollo sustentable o sostenibilidad, a partir de ese momento se hicieron una serie de críticas, sobre lo que se afirmaba en el reporte Brundtland, a decir de los detractores dicho reporte presentaba una serie de puntos flacos en su redacción afirmando cosas tales como, que los países emergentes eran responsables de la degradación del medioambiente debido a la pobreza. Sin embargo, hubo coincidencias al considerar que lo trascendente y de fondo, lo que realmente se debería cuestionar son los modos de producción y de consumo de los países desarrollados, desde entonces y hasta la fecha el concepto de lo sustentable, se ha tornado cada vez más presente en las agendas de los países, de las instituciones, las empresas y corporaciones.

Cada uno de los sectores que retoma y aplica el concepto, le da un sentido, una connotación de acuerdo a sus intereses, sus valores u objetivos, lo alarmante de la situación es que algunos se han aprovechado de la preocupación legítima, espontánea y creciente que presentamos los habitantes del Orbe respecto al cuidado de los recursos que poseemos para cubrir nuestras necesidades actuales, convirtiendo a la sustentabilidad en un tema de moda en una estrategia de mercadeo para obtener una ganancia, apoyados algunas veces en los mass media que a fuerza de repetición ha creado una trampa a través del consumo que calma la conciencia del colectivo. Estamos rodeados, bombardeados de productos y servicios ecológicos, eco-amigables o “verdes”. Cada vez hay más consumidores que tienen en cuenta —al menos en parte– los valores de las compañías, para los empresarios es tentador promocionar a bombo y platillo su compromiso con las causas medioambientales o sociales, simplemente con la esperanza de mejorar su balanza de resultados.

¿Pero de qué va este engaño, todo lo verde es greenwashing? Me parece trascendental poder reconocer cuando la intención del discurso en el tema de lo “verde” va encaminado a una simulada responsabilidad social, con el verdadero interés de incrementar la ganancia, más que planear o tomar acciones serias y estructuradas, que contribuyan al desarrollo sustentable, es decir, reconocer la simulación de lo eco-amigable, el negocio de lo sustentable.

En el engaño verde, se sobrepone el factor medioambiental, con la intención de persuadir al consumidor a adquirir productos “verdes” sin información y datos fidedignos que permitan reflexionar si en verdad cumplen con las normativas o fomentan el desarrollo social o si en realidad hay un compromiso de responsabilidad o mejor aún si el costo ambiental ha sido calculado.

El discurso verde, a medida que pasa el tiempo, se arraiga en diversos ámbitos, desde lo comercial hasta lo político, pero ¿son en realidad esta serie de mensajes, publicaciones, publicidades, personajes, productos, candidatos, corporaciones, empresas o individuos lo que pregonan? Vale la pena hacer una reflexión más concienzuda para saber lo que hay detrás en realidad. Sin duda encontraremos que aquello que consideramos como un agente que favorece al medioambiente, seguramente incide de manera negativa sobre algún otro factor, como el social, por ejemplo. Es común y comprensible que en nuestra praxis busquemos insumos que calmen la conciencia o ayuden a la causa; sin embargo, tal vez estos al final resultan más caros e igual de dañinos para el medioambiente. No todo lo que es verde es bueno, hay que ir a un nivel más profundo, no podemos condenarnos porque nos tocó vivir en una era industrializada de avances tecnológicos y hábitos de consumo voraces, debemos ponderar lo mejor de nuestro tiempo, y tomar decisiones y acciones de manera más formal e informada.

La preocupación es genuina y representa una tendencia Global; sin embargo, debido a la opacidad con la que se ha manejado el tópico de lo sustentable tenemos que, de cada 10 productos verdes o eco amigables solo el 0.4 en realidad lo son, esto indica que los restantes 9.6 solo están pintados de verde en apariencia, al respecto la agencia Terra Choice ha publicado en su portal de Internet los siete pecados del greenwashing y los cuales reproducimos a continuación:

El pecado del valor oculto. Cuando se asegura que un producto es “verde” basándose en un conjunto limitado de atributos. El papel no es verde solo porque venga de bosques sustentables. Hay temas ambientales más importantes en el proceso de fabricación del papel, como la contaminación o el uso de cloro para blanquearlo, que son igual de significativos.

El pecado de omisión de pruebas. Leyendas asegurando cosas que no pueden ser comprobadas, no están normalizadas o certificadas por alguien ajeno al productor. Algunas toallas faciales o papeles higiénicos afirman contener diversos porcentajes de material reciclado, pero no hay pruebas de que así sea.

El pecado de la imprecisión. Hacer declaraciones que no están claramente definidas o son tan amplias que pueden ser malentendidas por el consumidor. La leyenda de “100 % natural” o “no daña el medioambiente”, el arsénico, el uranio, el mercurio y el formaldehído, todos son de origen natural, pero venenosos, lo “100 % natural” no necesariamente es verde.

El pecado de exaltar los falsos sellos y certificaciones. A través de frases o logotipos, hacen creer al consumidor que los productos han sido aprobados por organismos ajenos; sin embargo, dicha certificación no existe, en tal caso el sello es falso.

El pecado de lo irrelevante.
Leyendas que pueden ser verídicas, pero intrascendente o poco útiles para los consumidores que prefieren productos sustentables. La leyenda de “no daña la capa de ozono” siendo que los clorofluorcarbonados (CFC) per se están prohibidos en aerosoles.

El pecado del bajo impacto ambiental. Leyendas que pueden ser ciertas en algunos productos, pero que la intención es distraer de los impactos negativos de dichos productos al medioambiente. Cigarrillos que se ostentan como “orgánicos” o el “uso eficiente de combustible” en los autos deportivos.

El pecado de mentir.
Leyendas llanamente falsas. Productos con leyendas falsas que aseguran estar certificados o poseer sellos que simplemente no tienen.

La finalidad es clara, aparentar y atrapar o cautivar a más personas que se sienten con el compromiso de cuidar y cambiar sus modos de consumo; sin embargo, solo resulta ser un truco de marketing. Las acciones que tomemos respecto al tema en todo caso ameritan información, investigación y conocimiento de causa.

Referencias

TERRA CHOICE. The greenwashing report 2010, a report on environmental claims made in the North American consumer market. 2011. Estados Unidos.

SERRÍN, Aaris. Sostenible, un manual de materiales y aplicaciones prácticas para los diseñadores gráficos y sus clientes. Ed.GG. 2009. Barcelona



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